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Fobias

Desde nuestra más tierna infancia estamos expuestos a situaciones que nos provocan miedo o temor. Los miedos pueden ser en un primer momento aprendidos; por ejemplo, si una madre tiene un miedo irracional a los perros y le enseña a su hijo a no acercarse a los perros porque es muy posible que le puedan morder, que son peligrosos y que transmiten enfermedades, probablemente este niño cuando sea adulto también tenga miedo a los perros.

Los miedos también pueden ser condicionados, si de pequeños tuvimos una “experiencia traumática” al quedarnos encerrados en un ascensor, es posible que de adulto esa situación haya sido condicionada a lo que experimentamos hace años dentro del ascensor, y nos provoque las mismas sensaciones de ahogo, tensión y miedo a no poder escapar o quedarnos encerrados. Cuando padecemos algún miedo excesivo, nuestra vida cambia, puesto que condicionamos ese miedo con una situación específica, la cuál intentaremos evitar a partir de ahora.

El problema de sufrir una fobia es que nos produce un terrible malestar; sabemos que ese miedo es irracional y no tiene sentido para nosotros mismos. La exposición a la situación temida, por ejemplo subir a un avión, nos produce un respuesta inmediata de ansiedad, que puede llegar a convertirse en un ataque de pánico, o más comunmente conocido como ataque de ansiedad. Al provocar esa respuesta de ansiedad, evitamos enfrentarnos a esa situación temida, es decir, evitamos viajar en avión, condicionado aún más nuestro miedo a volar e incrementándolo, y por lo tanto, evitando cualquier situación relacionada. Esto último afecta claramente a nuestra rutina cotidiana, como al acercarnos a un aeropuerto, escuchar el sonido de un avión, no poder hacer un viaje en avión con mi pareja para conocer otro país o buscando otras alternativas de viaje no tan cómodas.

Existen diferentes fobias que se pueden clasificar en varios tipos que exponemos a continuación:

Tipo animal: arañas, serpientes, cucarachas…
Tipo ambiental: alturas, tormentas, agua…
Tipo sangre-inyecciones-daño: hospitales, heridas, jeringuillas, sangre…
Tipo situacional: aviones, ascensores, recintos cerrados…
Otros tipos: evitación fóbica de situaciones que pueden provocar atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad; en los niños, evitación de sonidos intensos, personas disfrazadas…

Si usted tiene un miedo irracional, le provoca un gran malestar y a veces le impide continuar con su vida cotidiana, probablemente usted necesite ayuda profesional para paliar sus miedos.

¿Estás preparado/a para que te ayudemos?

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